A través de un sistema de gestión de incidencias se pueden controlar los servicios técnicos. Las incidencias se asocian a una instalación, a un artículo vendido por la empresa o a proveedores externos, y se pueden identificar mediante el tipo de aparato, su marca, su modelo y su número de serie. Asimismo es posible saber si la incidencia está cubierta por una garantía, servicio de mantenimiento o es facturable.

Cada incidencia consta como un aviso para el departamento técnico o la persona responsable, existiendo una consola en la que cada técnico visualiza sus incidencias pendientes de resolución. A través de ella, el responsable del departamento tiene a la vista todas las incidencias pendientes. Durante la tramitación de las incidencias, los técnicos pueden indicar los trabajos realizados, los tiempos invertidos y los materiales empleados, traspasar la incidencia a otros técnicos o a otros departamentos, mostrar los pasos para que otro departamento o técnico dé con la solución, etc.

Además de todo ello, se dispone de gráficos e informes sobre incidencias pendientes o realizadas, trabajos efectuados, estadísticas de incidencias por causas, tipos de trabajo, instalaciones, artículos consumidos, etc.